Proyecto para una bodega artesana de pequeña dimensión, que procesa alrededor de 10.000 kg de uva anuales, muy condicionado por ubicarse dentro del suelo urbano del casco histórico del núcleo de Manzaneda, en una zona de especial protección patrimonial.
El proyecto comprende por un lado la rehabilitación de una edificación existente, y por otro la remodelación o reconstrucción de otra edificación que se encontraba derruida. Los volúmenes se respetaron en su totalidad. En el caso de la edificación preexistente se conservó toda la envolvente exterior, cerramiento y cubierta, debido al buen estado de conservación de la misma. Se mantuvo la disposición de los huecos y los materiales tradicionales, y se recuperó algún hueco preexistente oculto bajo el mortero. En el caso de la edificación derruida se respetó el trazado del antiguo muro de piedra que se restauró y consolidó conformando una pendiente para cubierta a dos aguas de la que todavía existía huella en la pared de la edificación anexa y que serviría como guía para el trazado de la nueva cubrición.
Se trata de una rehabilitación muy respetuosa con lo preexistente y acorde con los materiales tradicionales. Se conservó la piedra cara vista reparando y rejuntando los sillares en esquina y los recercados de los huecos de las ventanas. Se renovaron los paramentos mediante mortero bastardo de cal, cemento y arena, y pintura al silicato lisa en un color neutro arena. Se mantiene la cubierta de la edificación preexistente en perfecto estado de conservación y ejecutada en pizarra típica de la zona. La cubrición de la edificación derruida también se realiza en pizarra.
La organización de los espacios en planta baja busca la máxima funcionalidad en todos los momentos del proceso de elaboración del vino. Se dispone un único acceso a la bodega en planta baja que se efectúa desde la edificación anexa, la cual inmediatamente se une a la edificación preexistente mediante una puerta de paso. De este modo la edificación anexa se organiza como espacio libre, de entrada, almacenaje y zona de instalaciones, mientras que la edificación preexistente se organiza como un espacio de bodega para la fermentación alcohólica, crianza y trasiegos. Existen en algunas de estas zonas dobles alturas que hacen que fluya el espacio y que ofrecen diferentes posibilidades de cara a la colocación y manejo de los distintos depósitos y maquinaria que se utilizan en la bodega.
Puesto que en la planta baja se sitúa el proceso de elaboración del vino, en la planta alta se organiza el programa complementario. De este modo en planta alta se ubican la sala de catas, el laboratorio y el cuarto de baño. El acceso a la planta alta se realiza desde la escalera exterior de piedra. La intención del proyecto es que el trabajador o visitante al entrar en la planta alta visualice en su totalidad la composición de espacios de la bodega. Esto se consigue a través de un corredor con doble altura sobre la bodega, que conforma un acceso a un espacio claro, amplio y diáfano, donde las distintas funciones quedan perfectamente diferenciadas, dejando la mejor posición para la sala de catas, inmediata al acceso de planta, y que se convierte en el principal escaparate-mirador de la bodega.
En resumen, lo que se pretende es mantener al máximo los volúmenes y materiales de las construcciones preexistentes prácticamente sin alterar su configuración inicial. Se conservan los huecos originales de la edificación, conservando su estética y materialidad tradicional, adaptándolos a la funcionalidad y uso definido en proyecto. Únicamente se ha jugado con los acabados interiores (falsos techos, pavimentos, cromatismos) y se ha trabajado la composición de los nuevos huecos buscando una mayor calidez para el conjunto y dotando a la bodega de un mayor interés arquitectónico. Combinando composiciones tradicionales y reinterpretando el juego de los materiales preexistentes, se crea un elemento reconocible dentro del núcleo de Manzaneda que se integra y armoniza con el mismo sin alterar el conjunto.





































