Casa Escola en Santa Ana

­Proyecto de rehabilitación para una construcción preexistente de titularidad municipal, que antiguamente funcionaba como la escuela parroquial en planta baja, con la vivienda incorporada del maestro en la planta alta, tipología bastante habitual en la zona. La parcela se encuentra en una zona de respeto de protección arqueológica, en suelo rústico de protección forestal. Se trata de una intervención de ajustado presupuesto, que se acoge al marco de subvenciones de la Xunta de Galicia para rehabilitar las antiguas viviendas de maestros, de otros oficios, y demás edificios y viviendas municipales.

La edificación al completo se encontraba en desuso y, a pesar de su mal estado de conservación, no dejaba de poseer cierto interés arquitectónico, o cuando menos sentimental. Los vestigios del pasado se manifestaban en sus muros solemnes y abandonados, recintos que antaño albergaron la cultura, alegría e ilusión de unos niños hoy ya crecidos, que todavía observan con nostalgia estas construcciones tan arraigadas en nuestro acervo popular.

Debido al estado ruinoso de la edificación se conservaron únicamente los muros de carga de doble fábrica de ladrillo, la escalera exterior con estructura de bóveda de ladrillo, y el pequeño volumen singular del porche existente en el desembarco de la escalera.

Se realizó una demolición en orden descendente, eliminando primero la totalidad de la cubierta y luego el forjado de planta primera, debido a la mala conservación de toda la estructura de madera. Dicha estructura se reconstruye con cerchas, vigas y viguetas de madera laminada encolada.

Las fachadas se rehabilitaron utilizando un sistema de aislamiento térmico por el exterior (SATE), que constituye un sistema compacto, impermeable y transpirable, adherido sobre la fachada, y que incorpora en su sección un material aislante (lana mineral natural) que reduce la conductividad térmica del cerramiento, aportando un mayor grado de confort y habitabilidad en el interior de la vivienda, sin reducir la superficie útil de la misma.

Se mantuvo la disposición de todos los huecos existentes en fachada, colocando nuevas carpinterías de baja transmitancia térmica y panel de doble acristalamiento de vidrio.

El interior de la edificación se acondicionó de tal modo que, en planta alta se pudiese organizar una vivienda destinada a alquiler social con un programa mínimo, compuesta por un dormitorio, un cuarto de baño, y el salón-cocina, para uso individual o en pareja; mientras que en planta baja se pudiese ofrecer un local libre y adaptable a las distintas necesidades de uso municipales.

Se trata de aprovechar al máximo el espacio que ofrece la edificación, con el fin de conseguir una vivienda que responda a unos mínimos requisitos. Para ello se decide ubicar en el centro de la planta alta la cocina, alrededor de la cual se estructuran el resto de espacios. Se trata de una cocina integrada dentro del espacio salón-comedor. Para dar una mayor sensación de amplitud y economizar recursos se eliminó la idea del antiguo falso techo, dejando a la vista las cerchas de madera dentro de la estancia, acompañadas de la pendiente de cubierta. Con esta organización se liberan los huecos en fachada, de manera que cada estancia busca su mejor orientación y la relación más fluida con el exterior. En general, la idea es respetar la composición de la edificación preexistente, con una mínima intervención, estratégica, viable, funcional, urbanística y económicamente muy ajustada, sustituyendo y reparando los elementos deteriorados por otros nuevos, que dialoguen con un entorno rural de atractivo potencial permitiendo conservar las huellas del pasado.

Ariadna Nieto Dopazo
Miguel Traveso Martínez