Casa LM en A Veiga

­Proyecto de vivienda de obra nueva situada en una parcela de gran extensión, en Suelo Rústico de Protección Ordinaria, vinculada a explotación ganadera. Vivienda ubicada estratégicamente en un promontorio elevado, en la zona más llana de la parcela, con espectaculares vistas hacia el embalse de Prada y hacia el pueblo de A Veiga. La edificación se asienta sobre el terreno con un leve giro de diez grados respecto al eje Norte-Sur, focalizando las principales estancias vivideras y dormitorios hacia las vistas del embalse, con el pueblo de fondo, y orientación naciente.

Vivienda organizada en planta baja por dos piezas rectangulares ligeramente desfasadas y perfectamente diferenciadas, articuladas asimismo en torno a un espacio central de distribución y doble altura, que hace que la vivienda resulte muy funcional y legible. En planta alta las estancias abrazan ese núcleo central buscando las mejores orientaciones y conexiones visuales.

La aparente fragmentación en planta se contrapone con un volumen exterior algo más compacto, de cubierta a dos aguas, que juega con el desnivel de los faldones, los salientes, los retranqueos, los voladizos, las terrazas, las aperturas de huecos y los porches, para concluir un volumen que se adecúe a su entorno, en un ejercicio de equilibrio entre lo tradicional y lo moderno.

La zona de día de la vivienda se ubica en la planta baja, en la pieza directamente vinculada al porche y a las mejores vistas. Se abren en esta zona amplios ventanales, que inundan de luz el espacio interior de la cocina, el comedor y la sala de estar. Un espacio abierto al más puro estilo loft. A pesar de constituir un espacio único e integral, los falsos techos sobre la cocina y parte de la sala de estar, y la doble altura central existente sobre el comedor y la zona de la televisión, contribuyen a crear distintos ambientes; lo que también se enfatiza mediante otros elementos separadores, como pueden ser la chimenea a media altura que divide el comedor de la sala de estar, o la propia isla de la cocina, que sirve para diferenciarla del espacio de comedor.

El acceso a esta amplia zona de día se efectúa a través de tres grandes aberturas en el muro visto de hormigón, que la separa del distribuidor o núcleo central de planta baja, produciéndose así una cierta permeabilidad con el área de entrada.

La entrada a la vivienda se efectúa por la fachada Sur, recogida bajo el voladizo de la terraza superior. Un amplio distribuidor nos dará paso, a la derecha, a la zona de día y, a la izquierda, al resto de estancias de planta baja. La escalera de acceso a la planta primera se incorpora sutilmente al distribuidor, siendo fondo decorativo del mismo, y desembarcando en planta alta en un recorrido de pasarelas, dobles alturas y juegos de falsos techos, que darán acceso a los tres dormitorios, buscando conexiones visuales con el salón-comedor y el distribuidor de entrada. Al ser una escalera que carece de tabicas, el acceso a la vivienda en planta baja disfrutará de una cálida sensación de profundidad, enfatizada por el ventanal que se nos abre al Norte de la parcela.

El dormitorio principal de la vivienda, en planta alta, se proyecta como una gran suite con vistas al embalse, a través de una ventana mirador cuyo volumen sobresale de la fachada. Dispone de un baño-vestidor que se concibe como un espacio abierto de cara al dormitorio. Los otros dos dormitorios incorporan también su propio cuarto de baño.

En general, se pretende que en todo el recorrido por el interior de la vivienda se produzcan conexiones visuales entre los distintos usos, en el acceso a los mismos y con el exterior de la vivienda, de manera que exista una sensación de confort y calidez en la misma. En cierto modo, al circular por la vivienda se pretende conseguir un efecto deambulatorio o de recorrido museístico, con el paisaje, los muros, los techos, la propia arquitectura y el mobiliario interior, como principales protagonistas.

La vivienda al exterior se materializa fundamentalmente en lajas de piedra rústica, material acorde con el paisaje rural y las construcciones del entorno. Con el fin de obtener un aspecto más ligero y moderno, se combina la rotundidad y el monolitismo de la piedra rústica con un panel sándwich metálico de tonalidad grisácea, en la envolvente de la terraza, en los dormitorios de planta alta, y en el porche exterior cubierto de planta baja. Se consigue así un volumen de calidad arquitectónica, que se presenta como una vivienda de corte y material tradicional, pero que también busca el contraste jugando con elementos modernos, sin dejar de mimetizarse con el entorno.  Las cubiertas de la vivienda se resuelven en hormigón armado a dos aguas, con acabado de pizarra tradicional. Se completa la composición prolongando la cubierta de la sala de estar sobre el porche exterior, creando así una zona más recogida al aire libre.

Ariadna Nieto Dopazo
Miguel Traveso Martínez