La edificación se proyecta con un programa de vivienda pensado para una familia numerosa. Posee un fuerte desnivel desde el acceso principal hasta el fondo de parcela. Se trata de la rehabilitación de una construcción preexistente en núcleo rural tradicional con muy mal estado de conservación. Tras un primer análisis pormenorizado del conjunto, se distingue una amalgama de cuerpos edificatorios, compartimentaciones y anexos, mal relacionados entre sí, que fueron dando cabida a distintos usos, sobre todo agrícolas y de almacenaje, a lo largo de la vida del edificio. Las cubiertas y los forjados en estado ruinoso determinan la decisión de proyecto de conservar únicamente los muros de carga de piedra, vaciando la edificación y respetando en la medida de lo posible la disposición de los huecos.
Volumétricamente se aporta nitidez al conjunto mediante la unificación del tejado con una cubierta en L que revaloriza la integridad del edificio. Además, se dignifica el patio de acceso, convirtiéndolo en un espacio abierto que resuelve el desnivel de la parcela, dejando todas las estancias interiores a la misma cota. Se reconstruye la solaina, que se convierte en la gran protagonista del fondo de parcela.
A nivel interior, un espacio central de distribución o bisagra, en planta baja y primera, entre los dos principales cuerpos edificatorios, le aporta funcionalidad al conjunto y permite articular de manera clara el programa. El espacio abierto del salón-comedor con su escalera de fondo y su doble altura, así como los espacios de distribución de planta alta, eliminan el concepto de pasillo cerrado, generando espacios intermedios de estar, que se relacionan con el exterior de la vivienda y la parcela, enriquecen conexiones visuales interiores y diluyen los fondos, provocando entradas de luz que hacen disfrutar del recorrido interior de la vivienda.
La chimenea situada en el centro del hogar, la recuperación de los antiguos “faladoiros” de piedra y otras hornacinas tradicionales, el respeto por los huecos preexistentes, la textura original de la piedra, y el juego de los planos inclinados del falso techo (fiel reflejo de los planos de cubierta) constituyen un perfecto fondo decorativo que proporciona una gran sensación de calidez y confort al conjunto.
El respeto por lo preexistente se realza con la utilización de materiales diferenciados, como la termoarcilla, que además de tener un buen comportamiento térmico, permiten distinguir perfectamente la intervención más moderna sobre la tradicional, respetando la esencia original del edificio, pero a su vez adaptándose a las nuevas necesidades.
La combinación de los dobles muros de piedra con modernos y eficientes cerramientos, así como el cuidadoso diseño de la envolvente, permiten reducir considerablemente la demanda energética de una vivienda de grandes dimensiones, que garantiza el aprovechamiento de energía 100% renovable a través de sistemas como calefacción por biomasa, chimenea de leña o ventilación con recuperación de calor, con un mínimo consumo.
Se trata por tanto de una vivienda que se nutre del entorno, de lo preexistente, de la luz y lo natural, aunándolo con lo moderno, la tecnología, la adecuada elección de materiales, para revalorizar un espacio renovado de energía.







































